Entre dientes restaño estos versos de Rosales junto a unos propios.
Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir, y las contase, y las volviese
[a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
[Luis Rosales, "Autobiografía" en Rimas, 1951]
Lejos de los océanos profundos,
este mar luminoso, nuestros días
de espuma y caracola, cuello y codo,
el olor a salitre de la brisa,
la sombra eterna de tu cuerpo breve.
Qué restos del naufragio cuando lleguen
los días del ahogado.
este mar luminoso, nuestros días
de espuma y caracola, cuello y codo,
el olor a salitre de la brisa,
la sombra eterna de tu cuerpo breve.
Qué restos del naufragio cuando lleguen
los días del ahogado.
[David J. Calzado, "Lejos..." en Aquí y ahora, 2008]



