jueves, 10 de diciembre de 2009

Equilibrio del funámbulo (Breve epístola a Miguel Ángel Maya)


Cádiz, 10 de diciembre de 2009.

Querido Migue:


Nunca me gustaron las acrobacias pero a veces la vida nos obliga a ensayar el funambulismo. No tengo miedo a la altura; más bien me estremece la idea de vacío (lo siento por Sören). Todos piensan que me da pánico volar. Se equivocan. Mi miedo es a caer. Mi peor pesadilla es caer y caer y caer... No es lo mismo. Supongo que me entiendes.


¡Supera tus miedos, al menos haz el intento, debes aprender a controlar tus emociones! Y un carajo de poliexpán para José Antonio Marina y la industria de la autoyuda. No quiero superarlos; prefiero asumir mis limitaciones. Es contraproducente superar los miedos, Miguelito. No porque sean irracionales y sea estéril el intento, sino porque sin mis miedos, mis fobias ni mis manías no sería Yo, sería Otro. Ese Otro al que aspira la masa en su afán de anular la diferencia y el matiz: joven de éxito con proyectos e ilusiones, con futuro y sin miedo a volar. No todos encajamos en ese modelo. Ni falta que hace. Quizás un 1% de la población mundial, siendo generoso, puede aspirar a formar parte de ese club. Pero ese jodido 1% hace mucho ruido y gana postulantes (incluso entre los nonagenarios). Qué se le va a hacer. Siempre nos subyuga alguna tiranía. Nos ha tocado ésta.


A mí de momento me basta con el presente. Y con el pasado. Lo que fui y lo que soy. La llama y la ceniza. No tengo proyectos ni planes de futuro; no pienso en si soy feliz porque me la trae floja serlo. Pero en alguna ocasión nos hemos reído juntos, ¿verdad?


Mi vida ahora es una cuerda floja donde ejercito un sinfín de posturas nuevas, en su mayoría de una ridiculez espantosa (siempre presente el miedo al resbalón). Pero son mis muecas, mis tics, mis gestos, los que me hacen ser yo mismo.


Sabes que te quiero.

David J.

7 comentarios:

Lara dijo...

quisiera desentrañar qué hay detrás de todo esto

Lara dijo...

necesito una contrarréplica

Miguel Ángel Maya dijo...

...Querido David: tu breve epístola me pilla con un vuelco en el estómago, porque no me la esperaba y porque me ha encantado; me pilla con un latido de corazón de más, con un ron de más, con una Melody Gardot de más, con un cabaret de más, con las teclas del piano al rojo vivo, tan putas y tan beatas, tan trompetistas y tan invisibles: a contrapié, a contrasueño, a contrapelo, a volapié, a volasueño, a volapelo, como un aladelta abandonada o renqueante, como esos silencios en un ascensor o las efusiones de los borrachos, incómodos, babosos si en el ascensor hay un guiño, una minifalda o un abdominal o un sueño...
...Tampoco a mí me gustaron las acrobacias y también a mí me estremece la idea de vacío: por eso quiero llenarlo todo con palabras, yo, que soy músico; yo, que ahora aprendo a ser actor y a fingir que me duele una muela para no hablar... Quién me lo iba a decir, mi querido David, quién si no tú me lo iba a decir...
...José Antonio Marina y sus niñas jugando con espadas siempre me tocaron los huevos como nunca, ni siquiera la más terrible o letal de mis amantes esquivas consiguió hacerlo...
...No, no superemos los miedos, sepamos quiénes somos, querámonos así, sí, estoy de acuerdo: lloremos en las fronteras más inhóspitas después de una estafa de esos que cambian el dinero, después de habernos buscado un poco de poesía en los bolsillos desiertos...
...Estoy de acuerdo contigo, carajo, con ese uno por ciento, con ese presente, con lo que fui(ste) y lo que eres, soy, somos, sí... Y creo recordar que nos hemos reído juntos, y me gusta que tu vida sea una cuerda floja donde ejercitas un sinfín de posturas nuevas, así te quiero, así me quieres, porque mi vida es también una cuerda floja donde ejercito un sinfín de posturas nuevas o que quieren ser nuevas o que buscan ser nuevas o que quieren y buscan...
...Adoro tus muecas, tus tics, tus gestos, tu música en la radio del coche, Vainica Doble, memorias de una vaca, el solomillo al whisky y las cervezas, la Cádiz que no conozco, el bar de personajes que todavía no me has enseñado...
...Me hace ilusión esta breve epístola, me enorgullece, sobre todo ahora que toda la música que impregna mi camaleónica piel es melancólica y tengo los ojos rojos...
...Lo que no pillo es por qué me dices todo esto...
...y si busco y busco sólo se me ocurre la guaracha de nuestro admirado Silvio, el guiño de la entrada pasada...
...Que era sólo un guiño cariñoso, un abrazo entre cómplices, y no una invitación al baile impostado, a la sonrisa impostada, al cartón piedra...
...¿O no es por eso?...
...¿O por qué es?...
...Sabes que yo también te quiero, y te guiño el ojo, y comparto ese cielo azul y esa melancolía que dice: porque ese cielo azul que todos vemos ni es cielo ni es azul, lástima grande que no sea verdad tanta belleza...
...Miles de besos...

David J. Calzado dijo...

Querido Migue:

Llegó tu réplica. No hay un motivo que me haya llevado a dedicarte estas palabras. Probablemente si que lo haya pero hasta hoy lo desconozco. Necesito perspectiva. Quizás con el paso del tiempo lo descubramos. No creo que tu elección como confidente sea por mero azar. Algún motivo debe haber pero ya digo que se me escapa. Es lo de menos (quizás no, quién sabe).

Me enternecen tus palabras (y lo digo con toda la cursilería posible). Lo escrito es una reflexión sincera sobre hacia dónde vamos (sin saber bien del todo de dónde partimos). Me hacia falta poner voz a ese pensamiento. Así lo hice. Así lo compartí contigo.

Querida Lara:

No sé si lo dicho hasta ahora aclara algo. Supongo que no. ¿Por qué no te subes despacito al alambre y ensayamos posturas juntos? Sería divertido.

Un beso a los dos.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Mmmmhhh...
...Posturas juntos, en el alambre...

David J. Calzado dijo...

Yo creo que de un triple salto mortal, Migue, pasas de tu alambre al nuestro. Hacemos hueco...

Lara dijo...

creo que veo el alambre con claridad

pero no soy capaz de tensarlo aquí

para esto necesito personas físicas