I: Cada vez leo menos. Señal de que empuja de nuevo la vida más allá del balcón.
II: Llevo viviendo algo más de año y medio en un segundo piso interior, sin balcón a la calle. Esta distribución de las casa-puertas gaditanas nos resguarda del azote del Levante, pero nos hurta el olor del jazmín.
III: Pensé que nunca volvería a una risa tan limpia. Empiezo a tener mis dudas...
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